miércoles, 11 de agosto de 2010

La vuelta al día en ochenta mundos

¿Entonces qué?
No sé.
Okey.
Morite.
Te quiero.
Ciclotímia. Hormonas. Humor cambiante, suerte, azar. Período femenino, histeria ¡¿Esquizofrenia?! Realmente no sé lo que es, pero demostrado está que soy capaz de atravesar demasiados estados anímicos al cabo de un día. No exagero, sorprendo. Más allá de la rutina y demás, aunque no lo notemos quizá, nuestro día se divide en muchísimas etapas... o el menos el mío. Desde limpiarme los oídos con un cotonete hasta gritarme desaforadamente con mi viejo, pueden acabar en lo mismo: llanto. Pueden acabar en lo mismo: risa. En lo mismo: golpes, encierros. Felicidad, besos, odios, textos. Ahora puedo estar escribiendo esto tranquila, acostada. Después puedo estar llorando la separación con mi novio, destrozada.
A lo largo de mi día atravieso muchas idas y venidas, muchas subidas y bajadas. A lo largo de mi día puedo sentirme en muchos mundos distintos, explorarlos, estando siempre en un mismo lugar. A lo largo de mi día puedo divagar por ochenta mundos diferentes. 
Puedo dar la vuelta al día en ochenta mundos.
4.08.10

1 comentario:

lucia dijo...

muy loco bldaa me encanto